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Robot doméstico con aspecto de pato junto a una cama para mascotas en un salón iluminado por el sol.

1 de septiembre de 2026

Microduck: ¿El primer paso para el reemplazo robótico de nuestras mascotas?

Microduck combina software de código abierto, personalidad y un precio relativamente accesible: una posible primera señal de que los robots acabarán compitiendo con las mascotas biológicas.

Aunque parezca escapado de una mezcla entre Toy Story y WALL-E y resulte muy simpático, creo que Microduck es una idea bastante más seria. Creo que, en cierta medida, es el primer paso hacia el reemplazo de mascotas biológicas en muchos hogares.

Un personaje robótico antes que una máquina

Pollen Robotics forma parte de Hugging Face y ha presentado Microduck: un pato robótico bípedo que pesa menos de 800 g y que se mueve gracias a 15 motores. Además, su software es open source, por lo que no vamos a tardar en ver nuevos usos y adaptaciones.

Más allá de caminar, sentarse, patinar o recoger cosas con el pico, no parece que pueda hacer mucho más. Pero no creo que estas capacidades sean lo más relevante, sino la idea, lo que representa y las aplicaciones futuras.

El vídeo en el que se presenta a Microduck, como os decía, es una mezcla de Toy Story y WALL-E. No nos presentan una máquina industrial de pequeño tamaño, sino un personaje. Antes de que nos preguntemos para qué sirve, ya nos cae bien. A continuación, os dejo el vídeo de presentación:

Ver el vídeo de presentación de Microduck en YouTube

Un precio que cambia la conversación

Ya se puede reservar por $399 antes de impuestos y gastos de envío. No es barato comparándolo con un juguete “normal”. Creo que sí que resulta accesible si lo comparamos con una plataforma robótica bípeda que se puede programar, entrenar y reparar. Diría que $399 coloca a Microduck en una zona nueva: lo bastante serio como para atraer a desarrolladores y lo bastante simpático para acabar envuelto como regalo.

Hasta ahora, la robótica de consumo ha entrado en los hogares disfrazada de utilidad. El robot aspirador limpia. El altavoz inteligente responde. La cámara vigila. Microduck añade algo que los anteriores apenas tenían: carácter.

Un juguete con vocación de laboratorio

Para muchos será un juguete robótico; para quien quiera abrir el capó, también es un pequeño laboratorio de robótica e inteligencia artificial. Tiene comportamientos preentrenados y puede manejarse con un mando. Dentro del propio dispositivo encontraremos una cámara, 15 motores, varios sensores y una batería que se carga por USB-C.

Para aquellos que lo vean como un laboratorio y no como un juguete, ha sido diseñado para trabajar con aprendizaje por refuerzo. El SDK, el simulador y la pila de entrenamiento han sido publicados como open source bajo licencia Apache 2.0.

Esto abre las puertas a crear nuevas formas de caminar, mejorar la manera en la que se levanta o programar un nuevo comportamiento. Incluso a la personalización, si tienes una impresora 3D a mano.

Según escribo esto, me viene a la mente algún caso de uso, como la monitorización de personas mayores que viven solas, no por el hecho de hacer compañía, sino por ver si necesitan algún tipo de asistencia o similar.

La hipótesis incómoda: una mascota programable

No te prepara la cena ni limpia la casa; no estamos hablando de este tipo de cosas. Lo importante es que reúne apariencia, personalidad, movilidad y capacidad de aprendizaje, una serie de características por las que me atrevo a plantear lo siguiente:

Este tipo de robot va a competir con las mascotas biológicas y, en una parte de los hogares, terminará reemplazándolas.

Qué se gana y qué se pierde

Puede parecer una comparación incómoda, pero creo que es bastante directa. No hay que darle de comer, ni sacarlo a pasear, ni ponerle un chip (valga la redundancia), ni llevarlo al veterinario, ni desparasitarlo. Tampoco deja pelo en casa ni olores. Por no decir que basta con apagarlo cuando no lo quieras atender.

A cambio, habrá que cargarlo y, posiblemente, cambiar alguna pieza. Estamos sustituyendo una serie de cuidados por otros mucho más controlables.

Creo que ese control es el gran argumento de ventas. Una mascota biológica tiene una serie de necesidades y comportamientos, así como una voluntad propia. Sin embargo, un robot se puede limitar y adaptar mediante programación a las rutinas del hogar.

No necesitamos creer que está vivo para ponerle un nombre, hablarle, preocuparnos cuando se cae o sentir que forma parte de la casa.

Esto no quiere decir que un circuito sienta afecto ni que convivir con una máquina sea lo mismo que convivir con un animal. Significa practicidad para personas que buscan compañía, juego y presencia en el hogar. Para estas personas, creo que este tipo de dispositivos puede ser suficiente. No reemplazará a todos los perros y gatos, aunque tampoco lo necesita para alterar el mercado.

El atractivo y las dudas

Diría que Microduck tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de los objetos tecnológicos más deseados.

Cuenta con un precio relativamente asequible dentro del nicho de la robótica, un diseño reconocible, movimientos que funcionan bien en vídeo y un aspecto visual atractivo y simpático; diría que no hace falta mucho más.

Hay cuestiones que considerar: si Pollen Robotics va a ser capaz de asumir el nivel de demanda que se le viene, las implicaciones de privacidad de tener una cámara con IA y conectividad rondando por casa y si funciona tan bien en la realidad como se ve en los vídeos.

Puede que dentro de unos años miremos a Microduck como hoy miramos a los primeros robots aspiradores: limitado y torpe, pero importante porque normalizó una presencia nueva en casa.

Este dispositivo viene a señalar un camino, uno más de los que se nos abren cada día y para los que ya no hay marcha atrás.

Fuentes

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Quiero profundizar en el artículo «Microduck: ¿El primer paso para el reemplazo robótico de nuestras mascotas?» (https://devsigner.xyz/blog/microduck-el-primer-paso-para-el-reemplazo-robotico-de-nuestras-mascotas/). Parte de su contenido publicado: Microduck combina software de código abierto, personalidad y un precio relativamente accesible: una posible primera señal de que los robots acabarán compitiendo con las mascotas biológicas. Resume su tesis y los argumentos principales, distingue hechos de hipótesis y propón preguntas o contraargumentos que ayuden a continuar una conversación rigurosa sobre el tema.